Si bien el cine argentino no incursionó demasiado en filmar películas actuales ambientadas en las décadas del cuarenta o cincuenta, cuando lo hizo, el resultado fue más que positivo. Con obras como La señal (de Eduardo Mignona), El sueño de los héroes (basada en la novela homónima de Adolfo Bioy Casares filmada por Sergio Renán), Esperame mucho (de Juan José Jusid) o La Antena (de Esteban Sapir) nuestra producción nacional dejó más que asentado que lo que faltan son propuestas para reconstruir aquellos años y no una resistencia por parte del público, quien no sólo las recibió con enorme nostalgia - puesto que, salvo algunos casos la vuelta a los años del Peronismo siempre supone la evocación de tiempos pasados en los que los valores de la justicia social llenaban huecos existenciales y convencían de que la felicidad no era privativa de la clase alta- sino que además, las acompañó desde las boleterías.