Que la Argentina es un país con un pasado nigromántico nadie lo puede negar. Desde la vuelta a la democracia en 1983, muchas de aquellas historias que forjaron el pasado argentino fueron llevadas al cine nacional y alcanzaron algunos éxitos de taquilla además de servir como excusa para poner en órbita el insurgente cine vernáculo entre los más importantes de la cinematografía mundial.